A
Paris no le gustaban los actores, a los que juzgaba fatuos, egoístas,
superficiales... Oliver Darke parecía diferente, pero sólo eran
apariencias. En el fondo, era como todo o, al menos, eso quería creer
Paris, aunque nada le resultaba más difícil... Oliver era encantador,
amable, considerado... ¿Cómo podía ella luchar contra un hombre así? A
pesar de su determinación, no pudo evitar enamorarse de él, aunque sabía
que el encanto de Oliver era superficial y que sólo se sentía atraído
físicamente... Los actores nunca se enamoraban y él no era una
excepción.
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